VICTOR BELTRI

 

CACHUN CACHUN RA RA

 


A primera vista, es una petición intachable. Las universidades públicas, a través de la ANUIES, han entregado a los coordinadores parlamentarios de la Cámara de Diputados una solicitud formal de ampliación de recursos.


De acuerdo con lo publicado en medios, en vez de 72 mil millones de pesos, la ANUIES solicita 86 mil millones, que en realidad no son 14 mil más, sino tan sólo 7 mil respecto al presupuesto asignado en el 2009.


¿7 mil millones? ¿Cuál era el presupuesto para el SME, nuevo enemigo público número uno? ¿Cómo no invertir en nuestros jóvenes, que son la esperanza de la patria? La solicitud es irreprochable. Cuenta con todos los elementos de corrección política y oportunidad temporal.


Cabe, sin embargo, formularnos algunas preguntas.


¿Cuántos profesionistas, egresados de universidades públicas, conoce usted que se dediquen a actividades que no están relacionadas en absoluto con la carrera que estudiaron? Es una cifra elevadísima. Y no es solamente culpa de la crisis, como siempre acusamos. Es producto de una pobre orientación vocacional, y de la falta de visión de un sistema educativo que sigue sacando, a carretadas, profesionistas que están condenados al desempleo.


El sistema de admisión a las universidades públicas, ¿garantiza que sean los mejores estudiantes los que tengan acceso a la educación? El sistema de pase automático, en las condiciones actuales, ¿es el adecuado? ¿Están preparados los estudiantes para los retos de la educación superior? Estudios recientes han demostrado que, en muchos casos, apenas saben leer y escribir, y no dominan las operaciones aritméticas básicas.


Los programas de estudio de las universidades públicas, ¿realmente sitúan al egresado en la posibilidad de competir con los egresados de otras escuelas, no solo nacionales, sino en el mundo? En este mundo globalizado, ¿podemos permitirnos no estar a la altura de los retos en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías?


¿Tienen las universidades públicas programas para evitar la fuga de cerebros de los mejores estudiantes? ¿Son capaces de brindar oportunidades para salir al extranjero, pero al mismo tiempo de ser lo suficientemente atractivas como para garantizar un retorno?


¿Es posible medir el desempeño de las universidades públicas? Y sobre todo, ¿estarían dispuestas a ser evaluadas, y condicionar los recursos destinados a indicadores previamente definidos ?


¿Está dispuesto el gobierno de Felipe Calderón a modernizar el sistema educativo? Tal vez, al terminar con los privilegios de un sindicato tan nefasto, o más, que el de moda, no sea necesario inyectar más recursos. O tal vez sí, pero bien razonados.

 

18/10/2009

contacto@victorbeltri.com

 
 

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