SU RENUNCIA, MR. JONES
Cuando en nuestro país se libra la lucha más cruenta de la historia nacional moderna; cuando miles de mexicanos han muerto como consecuencia de esta lucha; cuando la opinión pública duda de su efectividad y pertinencia; cuando los funcionarios de la administración pública pasada la cuestionan; cuando se comienza a hablar de una guerra fallida; cuando el gobierno federal necesita argumentos y sumar voluntades…
Cuando se está luchando por tapar el boquete en las finanzas públicas, con el correspondiente jaloneo entre partidos y órganos legislativos; cuando la elección del titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos entra en su etapa crítica y se politiza más que nunca; cuando el riesgo de inestabilidad social por el cierre de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro está tratando de ser conjurado…
Cuando la capacidad de liderazgo del titular del Ejecutivo está siendo cuestionada; cuando surgen personajes como Fernández Noroña que cierra cada uno de sus mensajes con la frase “y Calderón se va”; cuando los ciudadanos están hartos de ser quienes pagan los errores y frivolidades de otros; cuando el tema de los impuestos está más candente que nunca…
Cuando López Obrador habla de riesgos sociales y utiliza la amenazante metáfora “le están tocando las costillas al tigre”; cuando la ciudadanía pide acciones resueltas y se encuentra con declaraciones huecas; cuando se trata de que las noticias sobre el narcotráfico encuentren su lugar en la nota roja y no en las primeras planas; cuando tratamos de recuperar nuestra sociedad y una generación que quizá ya esté perdida…
Es entonces cuando el Subsecretario de Fomento a los Agronegocios de la SAGARPA, el Sr. Jeffrey Max Jones Jones, Licenciado en Relaciones Internacionales por la Brigham Young University de Provo Utah, con especialidad en Administración de Empresas y Ciencia Política, empresario ganadero y antiguo diputado plurinominal, no encuentra mejor ejemplo para ilustrar las mejores prácticas agroindustriales que el brindado por los narcotraficantes. El campo mexicano debería aprender del narcotráfico el dominio del mercado. “Es un sector que ha aprendido a identificar un mercado y crear la logística para surtir y crear la plataforma”. Y lo han hecho “sin subsidio gubernamental”. Ah, bueno. Mire usted qué buenos empresarios.
¿Podemos tener funcionarios públicos como éste? ¿Es posible que un integrante del gobierno federal, a nivel de subsecretario, exprese su admiración de esta manera hacia los narcotraficantes? ¿Admiración hacia la némesis de éste gobierno? Y además, ¿justo en este momento?
Necesitamos funcionarios públicos de primer nivel, pero tal vez nos merecemos funcionarios como el Sr. Jones. Mr. Jones.¿Qué podemos esperar de un subsecretario, y encima de Agronegocios, que le sugiere a nuestros campesinos que aprendan de los narcotraficantes? ¿Alguna vez habrá estado en el campo? Pero no en el campo industrializado, sino en los parajes yermos en los que no crecen más que huizaches, y los hombres se ven obligados a huir hacia el norte en busca de oportunidades. Sí, hacia el norte, hacia Utah, donde se especializó en Administración de Empresas y Ciencia Política. El campo mexicano lleno de mujeres tristes y viejos empolvados, que vive esperando el invierno, cuando llegarán los mojados repartiendo abrazos y dinero. El campo en el que la esperanza de cualquier niño, de cualquier muchacho, es migrar al norte o convertirse en narcotraficante. ¿Y qué les dice el subsecretario del ramo? ¿De quién deben aprender?
En cualquier país medianamente civilizado una declaración como esta traería aparejado un despido fulminante. O la entrega de una renuncia digna e irrevocable. Es lo que esperaríamos de Mr. Jones. Lamentablemente, y después de tantas lecciones de cinismo, si no lo hace así, hemos aprendido a entenderlo.
28/10/2009