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    <title></title>
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    <description>&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>BRAVO POR LA PROHIBICION TAURINA</title>
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      <pubDate>Thu, 29 Jul 2010 15:04:52 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;El miércoles 28 de Julio fue votada en el Parlament de Catalunya la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Una prohibición que ha sido aplaudida en todo el mundo por los sectores más progresistas de la sociedad, y que aboga por los derechos de los animales en una región que, sin embargo, está luchando por defender una de sus grandes tradiciones, como son los Correbous de las Terres de l’Ebre. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Los Correbous son unas fiestas populares catalanas en las cuales se prende fuego a unas antorchas en los cuernos de los toros, para posteriormente hacerlos correr por las calles del pueblo. En algunas localidades junto al mar, se suelta al toro en una especie de muelle y los jóvenes lo provocan para que corra detrás de ellos, hacerle un quiebre en el último momento y provocar que caiga al agua. No es raro que los toros queden cegados tras correr despavoridos, con cenizas y chispas cayéndoles constantemente en los ojos. En algunos casos los animales han muerto ahogados en el agua, o ahorcados por las sogas que traen atadas al cuello. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Los Correbous, como otras tantas fiestas en toda España e Iberoamérica, son fiestas para el pueblo, cuyo origen se encuentra, según han tratado de defender los políticos de izquierda, en la misma cultura popular, y que en estos momentos están tratando de proteger, por su “tradición y arraigo”. En realidad son fiestas del populacho, sin reglas ni profesionalismo. Sin más interés que divertirse a costa de un animal en condiciones de desventaja. Las corridas de toros, en cambio, están reguladas a detalle, y tienen más de ceremonia, de ritual, que de espectáculo. Hay un representante de la autoridad en la plaza, y reglamentación específica para cada una de las etapas. A los toros los asiste un veterinario, y la corrida en sí requiere un gran profesionalismo, aunque es innegable que el toro sufre y, al final, muere.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La gran diferencia entre los Correbous, que buscan ser protegidos, y las corridas de toros, que acaban de ser prohibidas, no estriba en el sufrimiento del toro, sino que está en el mismo nombre de los festejos. Correbous es una palabra catalana, y eso hace toda la diferencia para una prohibición que ha sido vendida al resto del mundo, al universo progresista, como una medida de respeto y defensa de los animales, sin dar cuenta, por otro lado, que el mismo día de la prohibición se prendían antorchas a los cuernos de los toros una vez más, en Cataluña misma, en el pueblo de Sant Carles. El doble rasero catalán, que prohibe furibundo la llamada fiesta nacional española pero convoca un concurso público para aniquilar 65 mil palomas que ensucian Barcelona. O que organiza verdaderas batidas de caza para matar jabalíes. O que discrimina a quienes hablen castellano, e incluso trató de evitar que la gente festejara los triunfos de la selección española en el Mundial de Sudáfrica.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Un engaño al mundo, y una jugarreta más con la que el nacionalismo independentista trata de hacer patente su separación y sus diferencias con el resto de España. Una España dividida y en crisis, que acumula resentimientos y tumbas sin cerrar: desde los nacionalismos que quieren imponerse hasta las heridas producto del franquismo, y las banderas republicanas que ondean a la menor provocación. Diferencias provocadas por el oportunismo, la intolerancia y la cortedad de miras de políticos de todas las corrientes durante décadas, pero que el ciudadano de a pie ignora cuando reconoce una causa común, una causa superior, como el combate al terrorismo y la condena a la violencia.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Ahora comenzará el cuestionamiento, en todos los lugares en los que se celebren corridas de toros, sobre si cabe una prohibición similar a la catalana. En México mismo han comenzado a debatirse con intensidad estos temas, y no han faltado los habituales defensores de lo políticamente correcto, que, sin ver más allá de lo que les dice el noticiero, celebran un triunfo y apoyan, sin saberlo, una causa que no alcanzan a entender. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Tal vez era necesaria la prohibición en Cataluña para que el mundo taurino se cuestione el papel y la permanencia de la fiesta en su condición actual. Para que se despierte más interés por la misma, y los toreros vuelvan a sentir el hambre, que da más cornadas que el toro mismo. Para que los ganaderos dejen de primar el aspecto sobre la bravura, la estampa sobre el trapío. Para que los empresarios no jueguen tan sólo al negocio fácil de contratar figuras, y den oportunidades a las nuevas figuras. Cuando un toro tiene casta, lo demuestra después de la puya, creciéndose al castigo y embistiendo con alegría. Y si, para la fiesta brava, la prohibición en Cataluña es un buen puyazo, bienvenida sea. Bravo por la prohibición. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>ESTE AVION SE DESPLOMA</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/24_BRAVO_POR_LA_PROHIBICION_TAURINA_2.html</link>
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      <pubDate>Sat, 24 Jul 2010 15:08:12 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;La escena es terrorífica. En la cabina de un avión, uno a uno comienzan a encenderse los indicadores de que algo anda mal. Se pierde la potencia; un motor se incendia; hay un problema con el combustible. La nave comienza a caer, a desplomarse como piedra hacia el océano. El copiloto; el navegante; el ingeniero de vuelo; incluso los sobrecargos, comienzan a gritar tratando de llamar la atención del capitán: tratando de convencerle de que haga algo, de que atienda, antes que nada, el incidente que cada uno de ellos le señala. El capitán debe de decidir qué solucionar primero. ¿Las turbinas, como dice el copiloto? ¿Los alerones, según el navegante? ¿Los sistemas eléctricos? ¿Los hidráulicos? ¿Qué hacer? &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;En una situación así, tratar de solucionar uno solo de estos problemas le tomaría al capitán el tiempo del que no dispone. El avión está cayendo. Y resolverlos todos sería prácticamente imposible. Es en estos momentos cuando el capitán debe de poner atención en lo que es, en realidad, urgente: salvar la nave a como dé lugar. Recordar lo que aprendió en la escuela de aviación y estabilizarla, con los recursos que tiene a la mano. Aunque no funcione la computadora. Aunque una turbina esté apagada. Aunque su tripulación esté paralizada por el miedo. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;¿Cuántos aviones están cayendo, en este momento, en México? Los tres partidos principales enfrentan problemas, y circunstancias, que si no son resueltos a tiempo podrían comprometer su razón de ser: el PAN, aquejado por una falta de liderazgo y de identidad propia, que lo ha transformado en aquello que siempre combatió. El PRD, envuelto, como siempre, en la lucha intestina y los cacicazgos ejercidos a través de tribus. El PRI que, al parecer, vivirá un choque de locomotoras en el momento de designar la candidatura presidencial. El árbitro electoral, que tras la reforma de 2007 es un ente que no sirve en realidad a nadie. Los tres poderes de la Federación, cuya credibilidad es constantemente cuestionada. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Ha llegado el momento de que los capitanes de cada uno de los aviones que se desploman se cuestione la viabilidad de su proyecto. ¿Es el PAN, realmente, el partido que los panistas desean para gobernar desde el humanismo? Castillo Peraza murió hace 10 años, y se quedó sin ideólogo. ¿A dónde van ahora? ¿Quién fija el rumbo? ¿El PRD es un partido de izquierda moderna, o un refugio de antiguos priístas? Han pasado más de 40 años del 68, y no ha sido capaz de generar liderazgo por ideología, sino por personajes. Y proponer lucha de clases en el siglo XXI es absurdo. El PRI, ¿quiere regresar al poder para volver a las prácticas monolíticas? ¿No se han dado cuenta de que no somos el mismo país que gobernaron durante 70 años? ¿Alguien confía en la labor de diputados y senadores? Basta con ver las encuestas. ¿La Suprema Corte tiene un compromiso real con la justicia? ¿El Ejecutivo, ¿entiende a cabalidad el contexto nacional, y sabe a dónde quiere llevar el país? &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Porque, con un PAN autócrata, que apenas comienza con la cacería de brujas; un PRD débil y sujeto a los designios de López Obrador; y un PRI que ha perdido lo que tuvo de modernidad entre 1994 y el 2000, no podemos esperar que la ciudadanía salga, en 2012, alegremente, a elegir entre propuestas que no existen. Si las cosas siguen así, será una votación del miedo. Del resentimiento. Del rencor. De la división. Y en las circunstancias actuales, no podemos volver a permitirlo. En el 2006, México voto con miedo, por una estrategia electoral planteada con pocos escrúpulos. En 2012, votar con miedo, fundado y producto de la falta de propuestas, y de visión, de unos cuantos, sería imperdonable. Otro sexenio perdido, y las consecuencias inimaginables. El avión, entonces, se habría estrellado. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>UN ATENTADO TERRORISTA, SIN DUDA</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/21_UN_ATENTADO_TERRORISTA,_SIN_DUDA.html</link>
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      <pubDate>Wed, 21 Jul 2010 03:12:08 +0200</pubDate>
      <description>Parece la pregunta de moda, y ante la cual todo el mundo quiere opinar. ¿El atentado del coche bomba, en Ciudad Juárez, puede ser considerado como un acto de terrorismo? Hemos escuchado toda clase de opiniones. Desde los diplomáticos que lo descartan, tajantemente, con el argumento de que fue un ataque dirigido a la autoridad, y no a la población, hasta los opinadores que utilizan el irrebatible argumento de “si camina como pato…”. Sin olvidar los comentarios de algunos investigadores que, en el colmo de la abulia intelectual, fundamentan su dicho en la Wikipedia. En realidad la ley es muy clara, y no deja lugar a dudas: &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;1.	A efectos de eliminar el terrorismo internacional, y evitar el incremento de actos terroristas en todas sus formas y manifestaciones, en 1997 tuvo lugar la Convención Internacional para la supresión de atentados terroristas cometidos con bombas. La misma entró en vigor el 23 de mayo de 2001. México aceptó formar parte de la Convención el 20 de enero de 2003.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;2.	El artículo 2 de la Convención establece que “Comete delito en el sentido del presente Convenio quien ilícita e intencionadamente entrega, coloca, arroja o detona un artefacto o sustancia explosivo u otro artefacto mortífero en o contra un lugar de uso público, una instalación pública o de gobierno, una red de transporte público o una instalación de infraestructura: a) Con el propósito de causar la muerte o graves lesiones corporales (…)”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;3.	En el artículo 1, define por instalación del Estado “toda instalación o vehículo permanente o provisional, cualquiera que sea su ubicación, utilizado u ocupado por representantes de un Estado, miembros del gobierno, el poder legislativo o el judicial, funcionarios o empleados de una entidad estatal o administrativa o funcionarios o empleados de una organización intergubernamental a los efectos del desempeño de sus funciones oficiales”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;4.	En Ciudad Juárez, se detonó una bomba tras utilizar a un falso policía como señuelo, y a efectos de atraer otros policías y paramédicos. Cuando lo estaban atendiendo (en el desempeño de sus funciones oficiales) el vehículo explotó, ocasionando la muerte no sólo de servidores públicos sino de víctimas inocentes.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;5.	La Convención es clara. Los requisitos para que el delito de “atentados terroristas con bomba” se configure, son, en primer lugar, la existencia del artefacto explosivo; en segundo, y en este caso, la instalación pública o del Estado; y en tercer lugar la intencionalidad de causar la muerte o graves lesiones corporales. No es necesaria la existencia de una ideología política, como lo afirmó Chávez Chávez. El hecho de que haya sido dirigido a la policía concuerda plenamente con el tipo, y no lo discrimina, como erróneamente afirmó Arturo Sarukhan. No es necesaria la intencionalidad de controlar al gobierno, como declaró Carlos Pascual. Los tres se apresuraron a descartar el acto de terrorismo, con razones distintas pero sin fundamento legal. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La existencia de un acto de terrorismo cometido con bomba, en los términos descritos por la Convención Internacional conducente, queda plenamente acreditada. Lo que no queda tan claro es cuál sería el paso a seguir. México tendría que haber tipificado, de acuerdo con el artículo 4, y con arreglo a su legislación interna, los actos delictivos antes descritos y sancionarlos adecuadamente. No lo hizo, y en consecuencia la Convención no se considera como ratificada, puesto que no se han implementado las prácticas legales correspondientes, y no se ha depositado todavía el instrumento legal de la ratificación. La falta de tipo nos deja en una situación de vacío legal: sabemos que los hechos de Ciudad Juárez constituyen un acto de terrorismo cometido con bombas, de acuerdo con la Convención Internacional, pero no podemos perseguirlo como tal. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;¿Qué hacer ahora? Primero que nada, perderle el miedo a los términos correctos, y llamarle a las cosas por su nombre. Es terrorismo, simplemente porque los hechos corresponden a los supuestos descritos en la legislación internacional en la materia. Y es probable que a éste atentado le sucedan otros de la misma naturaleza, como ha sido advertido por los propios terroristas. El camino es claro: ¿no sería conveniente que México ratificara la Convención Internacional, tipificando el delito de terrorismo e incluyéndolo en los Códigos Penales, para estar preparados ante estos hechos? ¿En qué abonan las declaraciones diarias en uno y otro sentido, pero sin ningún fundamento legal? Lo peor es que, en este caso, la analogía es de mal gusto pero irresistible: no hacer nada al respecto es, a final de cuentas, una bomba de tiempo. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>NADIE CONFIA EN USTED, &#13;SR PRESIDENTE</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/17_NADIE_CONFIA_EN_USTED,_SR_PRESIDENTE.html</link>
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      <pubDate>Sat, 17 Jul 2010 03:14:52 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;En materia económica, ha ido contra los más débiles, para no enojar a los poderosos; las medidas que hasta hace un año rechazaba, ahora las promueve; la causa de la desconfianza que genera nuestra economía es el propio presidente, y no el país en si. Debería de renunciar, por el bienestar del país, y convocar a elecciones anticipadas. Nadie confía en usted, señor Presidente.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;De este calibre eran las frases que Mariano Rajoy, el líder del Partido Popular, profería en contra del Presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, en cada una de sus intervenciones durante el Debate sobre el Estado de la Nación, llevado a cabo en días pasados en el Congreso de los Diputados, en Madrid. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;El Debate es un ejercicio complicado. Es una prueba de resistencia. Los representantes de las diferentes fuerzas políticas cuestionan al presidente sobre los temas que son del interés de sus electores, sin mayor restricción que la propia mesura. Así, el presidente tiene que responder preguntas muy duras cuestionando tanto su liderazgo como las decisiones que ha tomado a lo largo del último período. Para Zapatero, éste tendría que haber sido un año especialmente complicado: la crisis económica rampante; 20 por ciento de desempleo; cortes en gasto público; incremento en la edad de las pensiones; la sentencia sobre el Estatut Catalán. Todo en su contra. Solo contra el mundo. Sin embargo, el principal jefe de la oposición no supo aprovechar la oportunidad y, a final de cuentas, las encuestas oficiales dieron por ganador al presidente Zapatero. Logró sortear, una vez más, una de las pruebas más complicadas de la democracia española: el cuestionamiento de sus pares, y de frente, a los actos de su gobierno. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Los españoles han entendido, mejor que nosotros, que la democracia no termina con la elección de los representantes públicos. La democracia es un estilo de gobierno, y no una forma electoral. Los gobernantes, tras ser electos, deben de someterse al escrutinio público, y escuchar las demandas de sus gobernados. Deben de escuchar las demandas y los reclamos de sus adversarios, que no sus enemigos; aprender de sus errores, e incorporar las lecciones aprendidas a las políticas públicas y las prácticas cotidianas de gobierno. El gobernante debe de ser un verdadero hombre de vértice, con la capacidad de entender las necesidades de los ciudadanos y de traducirlas, después, en medidas tendientes al bien común de la sociedad ante la que debe de responder. Y hacerlo. La democracia española no es perfecta: está muy lejos de serlo. Los políticos medran, descaradamente, con la división entre autonomías, y juguetean irresponsablemente con los anhelos independentistas de algunas comunidades. Pero continúan dialogando, a pesar de los esfuerzos de grupos radicales para dinamitar, literalmente, las conversaciones. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;¿Qué pasaría en México si, en algún momento, el Presidente Calderón tuviera que sujetar sus políticas al escrutinio, y cuestionamiento, de sus adversarios? ¿Qué pasaría si éstos adversarios tuvieran que comprometerse a ser propositivos, y no solamente quejarse escudados en una supuesta dignidad, producto de un fraude que no pudo ser probado, y que a las primeras de cambio trocaron por unas alianzas antinaturales? Y, más importante aún, ¿qué pasaría si los ciudadanos les exigiéramos, a unos, transparencia y diálogo, y a otros, honestidad y trabajo por México?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Actualmente, lo más parecido que tenemos a un debate sería el Informe de Gobierno, mismo que unos han saboteado mientras que los otros, gustosamente, lo han permitido. La sociedad pone, primero, pobres; después, muertos, y al final votos. ¿No cree que, dada la situación actual, nos merecemos al menos una explicación de lo que gobierno y oposición están haciendo?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
    </item>
    <item>
      <title>CAMBIOS SIN RUMBO</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/15_CAMBIOS_SIN_RUMBO.html</link>
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      <pubDate>Thu, 15 Jul 2010 13:15:35 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;La Gestión basada en Resultados, RBM por sus siglas en inglés, es un conjunto de prácticas tendientes a brindar un marco de aplicación para la planeación estratégica y directiva, basada en el aprendizaje continuo y la responsabilidad en la toma de decisiones. El objetivo de la implementación de RBM es lograr una mejora en la efectividad de la gestión y en la responsabilidad de los funcionarios, al definir resultados realistas, monitorear el progreso en los mismos, aprender de los errores cometidos durante este proceso y, finalmente, reportar en el desempeño de cada centro de toma de decisiones. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Responsabilidad es el nombre del juego. Cuando, en la década de los setentas, algunos estudiosos de la administración pública se dieron cuenta de que los gobiernos tenían aparatos enormes con resultados muy poco satisfactorios, se dieron a la tarea de estudiar el funcionamiento de los mismos y el papel de cada uno de los individuos. El resultado suena evidente: mucha gente hacía cosas que en realidad no servían para nada. Y, en el momento de tomar decisiones, la responsabilidad se esfumaba en un organigrama difuso y que respondía a intereses políticos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La solución a este problema consiste en, primero que nada, definir cuáles son los objetivos del organismo en cuestión, y qué se necesita para lograrlos. Posteriormente, se establece una cadena de mando que responda a los mismos, y se define cuál será el objetivo para cada individuo en el sistema, a la par de los indicadores para medir su desempeño. Así, cada persona sabe de qué es responsable, cuáles son sus objetivos, y en base a qué se va a evaluar su trabajo. Tras la implementación de estas medidas, que aquí han sido explicadas de manera muy general, las organizaciones comenzaron a ser más eficientes. Las cargas de trabajo comenzaron a ser menores, los horarios se redujeron y, sobre todo, los resultados de cara al público mejoraron sensiblemente. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La Organización de las Naciones Unidas comenzó la implementación de RBM en los noventas, y lo convirtió en uno de los ejes del movimiento de reforma a sus instituciones, recomendando que las organizaciones internacionales y los gobiernos nacionales las adoptaran lo antes posible. Gracias a estas medidas, la corrupción ha disminuido y las organizaciones que llevan más avanzado el proceso son ahora más eficientes y responsables. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;México se ha comprometido a implementar RBM en los órganos de la administración pública, pero, por lo visto, sin entender de qué se trata. De otra manera no se pueden explicar las controversias y cambios en los últimos tiempos. Si entendiéramos el concepto de responsabilidad, un caso como el de la Guardería ABC hubiera sido resuelto, de inmediato, aplicando el concepto de responsabilidad administrativa, cese, y tal vez prisión, para quien hubiera tomado las decisiones equivocadas de acuerdo a la cadena de mando; y responsabilidad política para los funcionarios que no lograron que los organismos a su cargo cumplieran con sus objetivos. Las instituciones aprenderían de sus propios errores, e integrarían a las víctimas en la definición de las políticas para evitar nuevas tragedias. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Los cambios recientes dentro del gabinete del Presidente Calderón ponen en evidencia, también, la poca comprensión del concepto de responsabilidad en la gestión pública. La destitución, por ejemplo, del Secretario de Gobernación, era una especie que corría por los medios de manera constante, y de la que se hablaba públicamente. Se especuló durante meses sobre su capacidad de interlocución, y prácticamente todos los actores políticos opinaron al respecto. Al final, se le despidió con un gesto agrio pero palabras de encomio. En el caso del Secretario de Economía, se le atribuyeron logros y méritos que nadie más puede reconocer y, si sólo fuera por el panegírico final, le pediríamos que no se fuera. Tuvo un reconocimiento de estratega, de líder, de visionario, que el resto de los mexicanos no percibimos. ¿Por qué? Porque se evaluó su amistad, pero no se evaluaron sus resultados. No supimos nunca, y dudo que estuvieran establecidos, cuáles eran sus objetivos y la manera de medirlos. No hay transparencia en la gestión pública, y si no se reconocen los errores tampoco se puede aprender de ellos. Y los nuevos, los que llegaron, lo hicieron más por lealtad que por eficiencia, según se desprende de los propios discursos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La Gestión basada en Resultados no es sino una herramienta más, y no es una panacea para un buen gobierno. Pero, su efectividad para determinar cuál es el contexto en el que se desempeña una administración, y a partir de ahí definir el rumbo a seguir, está más que probada. Contexto y rumbo. ¿Es acaso pedir demasiado?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>UN TRIUNFO HISTORICO</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/12_UN_TRIUNFO_HISTORICO.html</link>
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      <pubDate>Mon, 12 Jul 2010 14:39:12 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;Es difícil entender, desde la óptica de un mexicano, la complejidad española. Una nación llena de contrastes y rencores; de regionalismos e historia. La historia, siempre presente, para bien o para mal. Porque los españoles no olvidan. No olvidan que fueron un imperio; no olvidan a sus antiguas colonias; no olvidan la guerra civil, ni la dictadura. Y los temas históricos son aprovechados, de manera recurrente, por el gobernante en turno. Ya sea para enterrarlos o desenterrarlos: siempre habrá, en el mercado electoral, alguien que no olvida y cuyos votos pueden ser aprovechados. Un par de discursos exaltados, algún monumento, y el votante acude a las urnas sin pensar en el mañana, pero con el ayer muy presente.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Es imposible pensar en algún mexicano que regateara un “Viva México”, o que renegara de su nacionalidad: por muy difícil que sea el problema que atravesemos tenemos siempre presente nuestra identidad, aunque no sepamos distinguir claramente cuál es la esencia de nuestra mexicanidad, el vínculo que une al norte con el sur, al Pacífico y el Atlántico. En España no es así. Los nacionalismos regionales, exacerbados por motivos políticos, han enfrentado a varias comunidades autonómicas con la idea de una nación española. En las escuelas, los niños aprenden las lenguas regionales y el castellano se aprende como una lengua secundaria. Para obtener un cargo público, se le da más importancia a la identidad nacional que a la preparación: un médico con un doctorado en Harvard tendría menos oportunidades de obtener una plaza que un médico sin doctorado pero que hablara la lengua regional. Los letreros, anuncios de vialidad, televisión, gobierno, todo. Todo enfocado en que la próxima generación no se sienta española, sino gallega, vasca, o catalana. Incluso, el jefe de gobierno jamás se refiere a los españoles como tales, o a España por su nombre. Prefiere usar términos como “ciudadanos”, o “nuestra nación”. Por otro lado, las heridas del franquismo siguen abiertas, y enarbolar una bandera española es, para mucha gente, una provocación. Un guiño al fascismo. Facha, llamarían a quien exhibiera una bandera española en su casa. Inconcebible algo como nuestro septiembre, cuando los mexicanos nos unimos en un sentimiento patrio (patriotero, dirán algunos) y las calles, las casas, los autos, todo se viste de los colores de nuestra bandera. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Inconcebible, hasta ayer. Ayer España entera se vistió de rojo y amarillo, y salió a las calles con las banderas en alto. Como nunca antes. Los españoles se atrevieron, por primera vez, a gritar el nombre de su país sin temor a ser criticados, a sentirse parte de una nación que, por un momento, olvidó el pasado y se agrupó en torno a una causa común. Mientras duró el partido de futbol, las calles de Madrid estuvieron casi desiertas, a excepción del Paseo de Recoletos y de las zonas en que había pantallas de televisión instaladas al efecto. La tensión iba en aumento, y conforme se acumulaban las patadas de los holandeses y el cansancio de los españoles, un sentimiento se generaba en cada uno de los espectadores y se expresaba por los comentaristas: una sensación de derrota inmerecida, de conspiración en nuestra contra, de la injusticia que sufrimos; ésa que conocemos tan bien los mexicanos, y que es en realidad herencia española. El “jugamos como nunca, pero perdimos como siempre”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Pero ayer España no perdió. A partir de que cayó el gol de la victoria los gritos no cesaron. La gente celebró sin saber muy bien cómo, qué hacer o qué decir. Algunos cantaron, otros gritaron; muchos más caminaban por las calles, sin ninguna dirección, tomando cerveza y abrazando a quienes pasaban. Desde la Plaza de España corrían los ríos de gente por la Gran Vía, doblaban en Callao y llegaban hasta Alcalá, donde se encontraban con la gente que venía de la Plaza Mayor y Puerta del Sol. Luego, la Cibeles como eje de la celebración: hacia un lado, Colón; hacia el otro, Neptuno, que lucía una bandera como capa y otra más en el tridente; más adelante, la Puerta de Alcalá. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;El Mundial de futbol terminó ayer. Los goles, las jugadas, los árbitros, serán recordados por mucho tiempo, y cada ángulo será desmenuzado por una sociedad que necesitaba de un triunfo que les ayudara a olvidar, por un momento, los problemas que le aquejan, y a abrazar, también por un momento, el orgullo de ser españoles. Y ser capaces de conocer este orgullo es, para esta nación, un triunfo histórico. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>EL TEMPLE DE LOS PRECANDIDATOS</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/10_EL_TEMPLE_DE_LOS_PRECANDIDATOS.html</link>
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      <pubDate>Sat, 10 Jul 2010 14:38:03 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;Los seres vivos reaccionamos, por instinto, de diversas formas ante lo inesperado. Ante el peligro. Así, hay insectos que son capaces de mimetizarse,y confundirse en un instante, con el ambiente que los rodea. Algunos peces adoptan colores que los hacen parecer poco apetitosos e, incluso, venenosos. Los mamíferos tenemos tres reacciones básicas: el ataque, la huida, y la parálisis. La reacción de una leona acorralada, que defiende a sus cachorros, es temible: está dispuesta a matar o morir. Otros animales, como las gacelas, tratarán de evitar a toda costa una confrontación y saldrán huyendo, puesto que la velocidad es, en ellas, un mecanismo de defensa. Sin embargo, hay algunos que son presas del pánico ante lo desconocido y, simplemente, no se pueden mover. Aunque el peligro se aproxime. Aunque sea relativamente sencillo evitarlo. No es cobardía. Es falta de temple.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Los seres humanos tenemos la capacidad de reaccionar de manera distinta. Podemos analizar, en cada eventualidad, cuál es nuestra situación actual; la dimensión real del peligro; las opciones que se nos presentan; los orígenes de los problemas y las consecuencias de nuestros actos. La facultad de reconocer los riesgos, medirlos de manera correcta, y tomar las decisiones adecuadas, considerando los beneficios inmediatos y futuros, define a los grandes estrategas. Si esta facultad se ejerce, además, desde el poder, y se actúa con ética procurando el bien común de la sociedad, estamos frente a un estadista. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Algo bueno podemos sacar de la crisis (o de la serie de crisis) que hemos tenido en los últimos años. Desde la elección de 2006, el plantón de Reforma, la toma de posesión, la lucha contra el narco, la gripe H1N1, la crisis financiera, y tantas otras, hemos podido ver la reacción de nuestros políticos ante el peligro. Sabemos quiénes atacan, quiénes huyen, quiénes se quedan paralizados. Sabemos quiénes son los estrategas y sabemos, también, que no tenemos estadistas. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Faltan solamente dos años para las elecciones de 2012, y con lo que conocemos en éste momento podemos saber cómo reaccionaría ante el peligro cualquiera que fuera nuestro presidente: hemos podido ver prácticamente a todos los precandidatos en acción. Desde la parálisis interna que llevó a López Obrador a tomar Reforma, sin pensar en las repercusiones para la ciudad, para su movimiento y para su propia carrera política, hasta cómo el priísmo transformó el peor resultado de su historia en una precandidatura, tan contundente, que ante la misma sus contrincantes reaccionan atacando, sin prever, a su vez, las consecuencias de las alianzas que formaron. Los precandidatos del PAN, que han optado por la huida ante el peligro (¿o alguien ha visto liderazgos claros en tiempos difíciles?). Los pasos siempre estudiados de Marcelo Ebrard, que realiza un control de daños constante, y ya veremos cómo sorteará el madruguete de López Obrador. Los gobernadores que se sienten presidenciables y al día siguiente de una elección complicada se esfuman. Todos evidenciados por sus reacciones.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Lo que hemos visto es lo que veremos. Nada cambiará en dos años un precandidato: el temple viene de casta, de familia, desde dentro. Difícilmente tendremos un estadista en México para el sexenio que comienza en 2012. Lo que podríamos tener, en todo caso, es un buen gobierno. Y esto dependería de no sólo del temple del gobernante, sino de su inteligencia y su capacidad de dirigir, al saber rodearse de un equipo de colaboradores eficiente y honesto. La carrera presidencial ha comenzado. Tengamos en cuenta temple, capacidades directivas, y el equipo actual. Porque, después de lo que hemos pasado en este sexenio, y lo que tendremos que hacer para repararlo, en verdad lo necesitaremos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>LAS ALIANZAS FUERON UN EXITO</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/8_LAS_ALIANZAS_FUERON_UN_EXITO.html</link>
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      <pubDate>Thu, 8 Jul 2010 17:31:26 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;¿Cuál es la razón de ser de un partido político? ¿Ganar elecciones o gobernar de acuerdo con ciertos principios y valores? El éxito en una campaña electoral puede ser determinado por cientos de factores, muchos de ellos ajenos al candidato o al partido en sí. El éxito depende de la dirección y estrategia de campaña, y culmina el día de las elecciones. Puede ser relativamente sencillo, si se compara con el arte cotidiano de gobernar, de sumar fuerzas y encontrar puntos en común con el adversario para el bien de la sociedad. Esto sí es complicado. Requiere, además de voluntad, un compromiso y una vocación que no cualquier persona tiene. Por eso tantos gobernantes caen en la tentación fácil de ejercer su mandato como si continuaran en campaña, con discursos grandilocuentes, inauguración de obras públicas de relumbrón, apariciones en medios y mensajes a la nación. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Gobernar es un acto de entereza. Aterrizar los ideales en políticas públicas. Convencer a los que no están de acuerdo, y tener la valentía de reconocer las propuestas del adversario. Utilizar el poder sin pensar que es eterno. Escuchar más allá del primer círculo, más allá del grupo de corifeos que compiten entre sí por convertirse en el favorito y dicen lo que creen que el mandatario quiere escuchar. Aceptar las críticas con humildad, y tener la mano firme para las cosas que realmente lo merecen. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Hoy, los dirigentes del PAN y del PRD festejan el triunfo de sus alianzas. ¿Qué celebran? ¿Celebrarán, tal vez, que podrán implantar en esos estados las políticas públicas que se derivan de sus idearios, y que traerán beneficios a la población? ¿O están celebrando los beneficios que obtendrán por gobernar en dichos estados? &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Las alianzas, aunque hayan triunfado el día de la elección, siguen siendo antinaturales y sintomáticas de la pobreza ideológica de políticos que no están realmente comprometidos sino con el poder y los beneficios obtenidos por su ejercicio. Porque entre la izquierda y derecha verdaderas, a pesar de que pueda haber coincidencias conforme se acercan al centro, siempre habrá diferencias irreconciliables. La postura sobre la participación del Estado en la sociedad, por ejemplo. ¿Cómo podría convivir, en un mismo gobierno, un secretario de finanzas de derecha con un secretario de obra pública de izquierda? ¿Cómo se resolverán, en un mismo gobierno, temas tan importantes para la sociedad como el matrimonio entre personas del mismo sexo, y los derechos y obligaciones civiles que se derivan de éstas uniones? ¿Cómo combatirán la pobreza? ¿Cómo combatirán las adicciones? ¿Cómo resolverán, realmente, los problemas de la sociedad?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;La respuesta es, por evidente, aún más triste. En realidad no les interesa resolver los problemas urgentes, apremiantes, que sufren nuestras comunidades. Lo que les interesa es ganar una elección, aún a sabiendas de que los grandes temas de nuestra sociedad caerán, durante al menos otros seis años, en un impasse que, por irresponsable, se antoja criminal. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Este es el juego de la política mexicana. Partidos políticos más preocupados por el poder que por los ciudadanos. Ciudadanos que, decepcionados de la política, no se ocupan más que de sí mismos y no exigen responsabilidad a sus gobernantes. Gobernantes que sienten que el poder será eterno, y prefieren subirse a la montaña rusa de una campaña permanente. Campañas políticas diseñadas por mercadólogos irresponsables, que apuestan por la crispación y el miedo, aventurando a sus clientes, los partidos políticos, por caminos sin retorno. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Así, sin ideología, sin compromiso real con la ciudadanía, sin pensar a largo plazo, sin otro objetivo más que obtener el poder, podemos entender las fotografías que vimos esta semana, con César Nava, Jesús Ortega y Manuel Camacho, sonrientes, satisfechos. Así se entiende que para ellos las alianzas fueron un éxito. ¿Y para los ciudadanos?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>SENORES CANDIDATOS</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/7/3_SENORES_CANDIDATOS_2.html</link>
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      <pubDate>Sat, 3 Jul 2010 20:00:46 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;En el momento en el que ustedes lean estas líneas, probablemente miles de personas hayan acudido a las urnas a depositar su voto, ejerciendo el máximo privilegio de la ciudadanía. Pero, también, probablemente, miles de personas hayan decidido quedarse en casa, ya sea por decepción, miedo o simplemente porque no les interesa participar, una vez más, en lo que muchos consideran una farsa. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Porque estas elecciones, como nunca antes en la breve historia de la transición democrática nacional, han estado manchadas por la ilegalidad, el oportunismo, y el abuso del ejercicio del poder. Tanto de ustedes como de sus partidos. La violencia jamás había llegado a los niveles de recurrencia y deshumanización que estamos viviendo ahora, y la población nunca había estado tan dividida entre sí y tan unida en contra de quienes nos gobiernan. O de quienes nos pretenden gobernar. De ustedes.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;¿Han considerado que buscan ser electos en una situación que es, a la vez, triste, peligrosa, y terrible? Triste, porque ésta debería de ser una elección emblemática, y no lo es. Debería de ser, más que una elección, una fiesta de la democracia. La elección que marcaba los diez años de los históricos comicios del año 2000: el término de los 70 años del PRI y a la vez el comienzo del cambio que con tanta habilidad nos vendió Vicente Fox, y que en realidad nunca ocurrió. Peligrosa, porque la situación actual es el caldo de cultivo ideal para que prosperen ideas autoritarias. Y no dudamos que mucha gente esté considerando, en éstos momentos, cuánta libertad, cuántos derechos estaríamos dispuestos a entregar a cambio de tener paz y tranquilidad en nuestras ciudades.  Terrible, porque el crimen organizado está presto a ocupar los espacios que el gobierno ha dejado libres por omisión y corrupción. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Las campañas han terminado y, como se ha repetido en diversos foros, no deberían de ser simplemente una etapa más en la carrera del 2012. A pesar de que, ciertamente, el tablero político sufrirá un reacomodo de fuerzas, no podemos olvidar que a partir de mañana comienza una nueva etapa en el gobierno de los estados, que influirá en la vida de millones de personas. Personas que viven con miedo, con dificultades económicas, con incertidumbre en el futuro. Como todos nosotros. Como México entero. Y ustedes estarán a cargo. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Por eso el día de hoy, señores candidatos, deben de estar conscientes de que el ejercicio del poder no es una patente de corso para usar, a discreción, las instituciones y los recursos de las entidades que aspiran a gobernar. Hay necesidades inmediatas que deben de ser cubiertas; coincidencias que deben ser promovidas, y derechos humanos que deben ser respetados. Hoy, antes de que la autoridad electoral levante su mano y los proclame vencedores, deben de entender que la ciudadanía les demandará lo mismo que harían ustedes si no ganaran: les exigimos, al menos, honestidad, transparencia, y compromiso con las comunidades que han creído en su proyecto de gobierno. Decencia. Calidad moral. Diálogo. Combate frontal a la corrupción. Vocación de servicio. Políticas que no promuevan la tolerancia, sino la inclusión. Generosidad con el adversario. Respeto irrestricto al medio ambiente. En pocas palabras, señores, tendrán que ayudarnos a creer de nuevo en la política. A recuperar el país en el que tanta gente ha dejado de creer. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Nosotros estamos dispuestos a darles otra oportunidad. Por eso estamos saliendo a las urnas. Por eso participamos, trabajamos, construimos, escribimos. Pero esta vez, los ciudadanos estamos dispuestos, también, a que la fórmula sacramental “y si no, que la nación me lo demande” deje de ser una frase hueca para convertirse en su peor pesadilla. Y nos encargaremos de que así sea. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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      <title>EL ESTADISTA</title>
      <link>http://www.curriculum.victorbeltri.com/Victor_Beltri/index/Entries/2010/6/30_EL_ESTADISTA.html</link>
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      <pubDate>Wed, 30 Jun 2010 19:59:16 +0200</pubDate>
      <description>&lt;br/&gt;El estadista tomó la tribuna, no sin sentir cierto nerviosismo. Se enfrentaba a uno de los momentos más complicados de su vida: tenía que unir a su pueblo, a sus adversarios, al país entero, en una lucha contra el enemigo común. A pesar del sufrimiento, a pesar de la pérdida diaria de vidas. A pesar de que sabía que la lucha se prolongaría durante años, y muchos de sus compatriotas morirían, o pasarían hambre. Tenía que conseguir la unidad. Y brindar esperanza a la gente. Era lo más importante. Porque estaba consciente de que la lucha no podía perderse: la derrota en la guerra emprendida significaría la destrucción del Estado. Aclaró su garganta, que resentía los efectos de la botella de whiskey que había bebido la noche anterior, y comenzó su discurso. Todas las miradas se centraban en él. Era natural: de su determinación, de su inteligencia, de su capacidad como estadista dependía la supervivencia de la nación. Algunos fragmentos del discurso:&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;“Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos, largos meses de combate y sufrimiento. Me preguntan: ¿Cuál es nuestra política? Se los diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esta es nuestra política.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Me preguntan: ¿Cuál es nuestro objetivo? Puedo responder con una palabra. Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Tengan esto por cierto: no habrá supervivencia para todo aquello que (…) [hemos] defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia su objetivo. Pero yo asumo mi tarea con ánimo y esperanza.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Estoy seguro de que no se tolerará que nuestra causa se malogre en medio de los hombres. En este tiempo me siento autorizado para reclamar la ayuda de todas las personas y decir: «Vengan, pues, y vayamos juntos adelante con nuestras fuerzas unidas.”&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;Este fue el principio. Logró la unidad y la confianza de su pueblo, y hasta sus rivales más pronunciados entendieron que la lucha no podría ganarse sin la participación y el compromiso de todos. El estadista había tenido la humildad, además, de reconocer sus errores y asumir un cambio de estrategia, toda vez que era el mayor responsable de la gran batalla que acababa de perderse. La derrota reciente había sido, evidentemente, producto de su terquedad, pero lo reconoció a pesar de su gran orgullo, y se puso, con honestidad, en las manos del destino cuando, al comenzar el discurso, dijo las palabras que lo harían pasar a la historia. “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;El 13 de mayo de 1940 se recuerda, ahora, como la fecha en que Winston Churchill, el estadista, logró la unidad de los ingleses. La guerra se prolongó durante otros largos cinco años de bombardeos, hambre y sufrimiento, pero el pueblo británico confió en el líder, el estadista que se ganó su respeto. En el hombre que les dio la confianza en que, sólo unidos, podría salvarse la nación. Y lo lograron. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;¿Habrá algún estadista en México? Lo estamos esperando. Es urgente. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description>
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